Salí de la tienda antes de lo planeado y ahí la vi.Trataba de estacionar su auto junto al mío, casi fallaba sin siquiera intentarlo.
No se que extraña fuerza actuaba sobre mi, pero no pude dejar de mirarla.
Tenia el rostro de un ángel y la sonrisa de mil estrellas brillando a la vez.
No sabia que me pasaba, solo sabia que quería entablar aunque así fuera un “algo” con ella… no podía dejarla ir así como así…
De pronto un ruidito que hizo a mi piel erizarse dio a entender que su auto había “acariciado” al mío, así como yo quería con ella nuestros autos se fundían en un estridente ruido metálico.
Tal y como había echo ella conmigo su coche había dejado una marca clara, las casualidades eran demasiadas, el destino hoy jugaba a mi favor así que tomando coraje me acerque a ella y con tono firme le dije:
- “Discúlpeme el atrevimiento Srta… ¿¿podría darme ud su numero de seguro??”
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