No solía ofrecerme para nada pero ese día me levante con ganas…Agarre el abrigo, improvise lo que en ese momento oficiaría de uniforme y salí a la calle con un solo y claro objetivo en mente… “hacerme odiar!”
Una vez en la puerta de mi humilde morada, aquella en la cual alguna vez me había sentido seguro, junte fuerzas y tomando una gran bocanada de aire… nada… eche a reír…
Me olvide de una idea tan idiota, tan absurda y decidí comenzar a vivir de la manera mas sencilla…
Por y para mi…
¿¿Que te parece Santiaguito??
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